lunes, 27 de abril de 2009



Igual que un niño grita porque grita el sueño,

bajo el cielo gris de mil atascos,

en un mercado, gritando el mundo entero

porque yo grito.


Las parede envueltas en telas hechas

de la roja piel del alacrán

y todo el mundo ríe y se emborracha de frío y sed

y a todos los niños les gritan los sueños

y las mujeres visten sus ojeras de carmín

y las ventanas son cortinas bermejas de papel.


Así, celebrando todos juntos

el terco olor del hierro en mi garganta.


Vuelvo a estas instrucciones que me entrega la memoria,

a bañarme en mi sangre,

de nuevo a masticar claveles rojos.


En olvidarte te has ido.


(junio de 2007)

2 comentarios:

Víctor L. Briones Antón dijo...

duele la garganta
cuando gritas demasiado
y cuando aplacas la ira
duele la garganta
si cantas si hablas
si callas si amamantas
con palabras la rotación
de las cosas que pasan (de tí)

Perdón la licencia y los versos improvisados. Siempre es un placer pasar por aquí.

Jaime Noguera dijo...

Duele la garganta
duele pagar fanta.
Duelen tus melones
y duelen mis...

Uis perdón, me he equivocado de blog!