jueves, 2 de julio de 2009


Verano.

Verano.

Verano.


Lo voy a repetir

como se repite un conjuro.


Verano.

Verano.

Verano.


Que este calor que siento

no me entregue sequedad

ni me dé paz;

que no haga nada.


Verano.

Verano.

Verano.


Como un conjuro

te repito y te busco

en la fuerza de las llagas,

en el sol que late en mis hombros.


Me buscas y me repites:

verano, verano, verano.


No me queda más que conjurarte.

3 comentarios:

a p n e i c a dijo...

"Me buscas y me repites:

verano, verano, verano."

me gusta eso de que el verano sea repetido por ti, como un conjuro, pero también tú seas repetida por él.

sí, sí.

Ignacio Reiva dijo...

El cuerpo es adicto al calor, el invierno del alma hace del verano una religión. Un beso.

Jaime Noguera dijo...

Como los pitufos odiaban a Gargamel, yo odio el verano. El invierno me hace persona y el 80% del H2O de mi cuerpo se siente más sólido y más seguro.