domingo, 21 de junio de 2009



La situación es la siguiente: mientras estudio la variación intencional o impropia en el lenguaje llevo un dedo a mi lengua -por asociación de ideas-, paso las manos por mi pelo, pestañeo el sueño varias veces, bostezo y me toco periódicamente la nariz hasta que, de repente, me doy cuenta: el olor de mi saliva me recuerda a ti.

Me recuerda a ti. Abajo los perfumes.

5 comentarios:

a p n e i c a dijo...

¡Abajo los perfumes!

tartucas dijo...

¡jajajaja!
huele más el recuerdo.

El Porquero de Agamenón dijo...

¡Abajo también las colonias y los desodorantes axilares,penales y vaginales!
¡Abajo los maquillajes y las cirugías!
¡Abajo todo lo que impida la glorificación de los cuerpos!.....
¡Ay juventud,divino tesoro!...
El porquero. Un maquillado beso.

Antonio Ruiz Bonilla. dijo...

¿A él? ¿A mí? ¿O al fin de los tiempos?
¡Ay qué ver lo que estudias!

Ignacio Reiva dijo...

El es, todo, un recuerdo de ti misma.